martes, 4 de diciembre de 2012

Las habilidades sociales, base de la convivencia



Las piedras coexisten, las personas convivimos. Esta inevitable relación es fuente de posibilidades y fuente de conflictos, contradictorio manantial de dichas y desventuras. Nuestro proyecto de felicidad es siempre privado, pero necesita integrase forzosamente en un proyecto de felicidad compartida. Por eso hay que aprender a convivir, es decir, a aumentar las alegrías y disminuir las asperezas de la convivencia. La calidad de nuestra vida va a  depender del sistema de relaciones que consigamos establecer, y  trenzarlo bellamente es el arte supremo.

Aprender a convivir es un arte en el que la psicología, la cultura y la ética van a intervenir y a interferirse continuamente.

Leer completo en: http://www.psiquiatria.com

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