viernes, 21 de diciembre de 2012

Psicología de las teorías de la conspiración.....

Por  día 19 diciembre, 2012
                                                       Las “torres gemelas” antes de ser destruidas…¿por el gobierno?


La conspiración es tan antigua como la historia y seguramente está extendida en todas las culturas humanas. Sin embargo, la teoría moderna de la conspiración (definida como “un complot de gente y organizaciones de poder que trabajan conjuntamente para alcanzar un objetivo a menudo siniestro”), y sobre todo la mentalidad conspirativa moderna, parece tener unos orígenes y quizás unas coordenadas geográficas medianamente claras. Al tratar sobre las convulsiones políticas previas a la independencia de los EE.UU, John Eliott anota que “se trataba de una sociedad, y una época, en que la teoría de la conspiración parecía proporcionar la explicación más racional para conjunciones de acontecimientos que, de otro modo, resultaban incomprensibles” (Imperios del mundo atlántico, Taurus, Página 497).
Naturalmente, las conspiraciones pueden ser ciertas. A fin de cuentas, el auge de la mentalidad conspirativa moderna debe mucho al conocimiento público de las mentiras gubernamentales en torno al escándalo Watergate, desveladas por dos periodistas en 1972.
No es extraño que justo los psicólogos anglosajones se haya interesado intensamente por estudiar las teorías de la conspiración en los últimos años, llegando principalmente a una conclusión: es posible predecir la creencia en una determinada teoría conspirativa a partir de la creencia en otras, incluso si no tienen nada que ver entre sí. Por ejemplo, si alguien cree que el gobierno americano está detrás de los atentados del 11 de septiembre es mucho más probable que crea en que Lady Di fue asesinada deliberadamente. Existe una “mentalidad conspirativa”.
Según Michael J. Wood y sus compañeros, un elemento básico en las creencias conspirativas es la desconfianza en la autoridad. Esta desconfianza de base explica que se otorgue sistemáticamente credibilidad a nuevas teorías conspirativas que están de acuerdo con la narrativa del poder mentiroso: “Los gobernantes son vistos como mentirosos, y quizás como abiertamente malévolos, por lo que cualquier explicación que apoyen se encontrará con una desventaja, mientras que las explicaciones alternativas resultarán más creíbles desde el principio”.


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