viernes, 15 de marzo de 2013

La promiscuidad



Debemos a Esquirol la primera codificación acerca de los excesos de la actividad sexual, que él llamó “ninfomanía” si se daba en las mujeres o “satiriasis” si se daba en los hombres. Para Esquirol la promiscuidad era una “monomanía” es decir algo próximo a lo que hoy entendemos como compulsión. Se era promiscuo por la misma razón que se bebía en exceso -dipsomanía-, una especie de impulso irresistible. Es interesante observar que Esquirol arrancó las “manías” de lo vicios o pecados al otorgarles una condición constitucional del impulso mórbido.
Pero hoy ya no consideramos a las monomanías esquirolianas como entidades discretas o trastornos mentales, aunque seguimos considerando a la promiscuidad como un rasgo de personalidad, no necesariamente patológico.
Desde el punto de vista evolutivo, tanto la monogamia como la poligamia o la promiscuidad se consideran estrategias evolutivamente estables (EEE). Significa que las tres formas de emparejamiento se han mantenido porque representan ventajas reproductivas. Asi cada especie de simio presenta una particular adaptación conductual en su organización sexual: el gorila, es polígamo, el chimpancé es promiscuo y la monogamia se encuentra tan representada en la naturaleza que me disculpo por no aportar más datos sobre sus ventajas.

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