jueves, 12 de septiembre de 2013

Compartir la recuperación con un afectado por TLP (Trastorno Límite de la Personalidad) en el entorno Familiar.

  Desde el momento que detectamos situaciones de alarma que nos confunden respecto a lo que podría estar ocurriendo con nuestro familiar, comienzan las incertidumbres. El acudir a buscar información por Internet de los “síntomas” que vemos, suele ser la siguiente opción, no del todo desacertada, ya que solemos ver reflejadas todas las conductas y nos quedamos con la desolación de que “encaja en todo”.
Las “soluciones” que habitualmente buscan las personas con un familiar afectado por Trastorno Limite de la Personalidad al inicio, no hacen sino adentrarla aún más en la sensación de amenaza o culpabilidad, y una hiper-responsabilidad de buscar ayuda para “salvar” a cualquier precio de todo ello al paciente.

Para complicar más las situaciones que vivimos esa hiper-responsabilidad adquirida nos mantiene en la creencia de que podemos “prevenir” o “provocar” situaciones con el paciente y para preservarlo de las consecuencias negativas de su trastorno comenzamos a vivir “su vida” vigilantes y alertas en todo lo que se refiere a ellos, no importará si hay otros hijos o pareja, todo en la Familia comienza a girar en torno al paciente TLP.
Lo cierto es que, la mayoría de las veces, se tratan de hechos y situaciones que escapan por completo a nuestro control o que están más allá de lo que nos podemos exigir a nosotros mismos, es simplemente la necesidad absoluta de “tener todo bajo control” en lo que se refiere al Trastorno de nuestro Familiar y es, entonces, cuando las cosas se complican aún más dentro del entorno Familiar.No podemos olvidar que “Los pacientes que sufren TLP (Trastorno Limite de Personalidad) presentan un grado significativo de inestabilidad emocional y un concepto difuso de sí mismos, con poco control de sus afectos y sus impulsos, lo que se puede traducir en comportamientos autodestructivos o suicidas”, por lo que nuestras conductas pueden contribuir a potenciar los síntomas.

Busquemos ayuda, igual que vamos desesperados buscando ayuda para ellos, es el momento desde que diagnostican a un Familiar, de asumir que necesitamos “toda la familia” ayuda, y un entorno en el que depositar nuestras dudas, angustias, y donde nos recuerden que no somos ni causantes ni culpables de la enfermedad. Será la única forma de demostrarle a nuestro afectado que estamos intentando comprenderle, aceptarle y compartir su recuperación estando dispuestos a recibir psicoeducación o terapia familiar para poder avanzar a “su ritmo”.

Es quizás, entonces, donde la labor de las Asociaciones de Familiares de Afectados por Trastornos de Personalidad pueden demostrar que comparten las inquietudes de las Familias y su necesidad de información y apoyo.


ALAI-TP: http://alaitp.blogspot.com.es/2013/09/compartir-la-recuperacion-con-un.html

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