martes, 3 de septiembre de 2013

Permanentemente Insatisfechos....

Reflexiones de verano….

Después de un año intenso, un julio agotador, de desear, mejor dicho necesitar urgentemente unas vacaciones para dormir, descansar, jugar con mis hijos, ir a la playa, leer… llega agosto y a los 3 días de dormir sin parar, tirarme en la arena sin hacer nada, en estado catatónico y pasar cada minuto con mi familia, empiezo a pensar en los nuevos proyectos que me esperan en septiembre, y en los nuevos retos que afrontar durante el año.

Mis pensamientos se van hacia otras cosas (me había prometido a mi misma no pensar en nada) y empiezo a inquietarme, y me cuesta disfrutar del momento porque estoy haciendo planes de futuro, y cuando llegue ese futuro se que recordaré estos momentos de vacaciones como momentos felices, pero ahora algo me impide disfrutarlos completamente.

Ese desasosiego me hace pensar en el síndrome de insatisfacción permanente y recuerdo una reciente conversación con un amigo que se autodefine como “insatisfecho permanente”.

Me explicaba: ” pocas veces me siento completamente lleno, siempre con la necesidad de buscar algo más, sin saber exactamente qué. La insatisfacción permanente me lleva a ser incapaz de vivir el presente, porque estoy, de forma continua, haciendo planes de futuro, y no me conformo con lo que ya he conseguido”.

Mi amigo es incapaz de estirarse en una tumbona, haciendo simplemente nada, por la sensación de estar perdiendo el tiempo, de que la vida pasa y se la está perdiendo.
Es incapaz de disfrutar del éxito de un proyecto porque continuamente está pensando en el siguiente.

¿Por qué nos sentimos insatisfechos permanentemente?
Desde el Budismo – en una de las 4 Nobles Verdades que proclama que toda existencia es insatisfactoria- hastaZygmunt Bauman con su Teoría de la Modernidad Líquida- , pasando por el Bovarismo de Jules de Gaultier, se han buscando las explicaciones del origen de esta insatisfacción generalizada y creciente en nuestra sociedad.

Lo cierto es que el Sistema nos marca un camino determinado con el que la mayoría no encaja y nos lleva a una neo-esclavitud que provoca insatisfacción.

Insatisfechos permanentes en las organizaciones

En las organizaciones es donde mayor relevancia cobra esa insatisfacción vital conviertiéndose en insatisfacción profesional. Y sin embargo un insatisfecho permanente con talento y bien gestionado puede ser una pieza clave en una empresa.

Como casi todo, la insatisfacción permanente, también tiene un lado positivo. Lo positivo es que te empuja a la acción, a asumir nuevos retos, se convierte en un estímulo para conseguir objetivos ambiciosos. Es el motor de la superación constante.

En las empresas he conocido profesionales insatisfechos en todos los niveles jerárquicos:

Algunos que ya han tirado la toalla y no encuentran nada que les satisfaga, esperan que la jornada laboral acabe y miran como el tiempo pasa (deprimidos y críticos con todo y todos). Al ser su insatisfacción permanente tampoco esperan nada del futuro, están firmemente convencidos de que todo seguirá igual. Provocan rechazo por estar siempre criticando toda iniciativa. Sin embargo, se pueden recuperar con proyectos o nuevas responsabilidades que les lleguen a ilusionar.

También he conocido personas positivas a las que les motivan los nuevos proyectos en la búsqueda insaciable de la realización personal. Necesitan retos continuamente y proyectos nuevos que poner en marcha en los que utilizar toda su energía y talento. Esa insatisfacción bien canalizada puede ser una fuente de ideas y proyectos nuevos, y sobre todo un motor para ponerlas en marcha.

Y directivos con insatisfacción permanente que llenan a sus equipos de nuevos proyectos buscando mejorar continuamente.

En la base de muchas ideas innovadoras posiblemente se encuentra un insatisfecho permanente.

Siempre he creído en la satisfacción profesional como estado en el que somos más productivos y vivimos más felices, pero después de estas reflexiones la pregunta que me hago es ¿Hasta que punto la satisfacción profesional, tan buscada desde los departamentos de recursos humanos, es positiva? ¿No será que nos lleva a acomodarnos en nuestros puestos de trabajo sin buscar nuevos retos?

Quizás una buena dosis de insatisfacción e incomodidad es necesaria para mover el mundo.
Quizás me ha tocado demasiado el sol…


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