martes, 4 de marzo de 2014

NO vale la pena arriesgarse a sufrir tanto...




Vuelvo a publicar mi testimonio, lo escribí hace ya un par de años pero estoy seguro de que a alguien le puede servir.
Mi nombre es Kike, tengo actualmente 39 años y llevo casi 20 intentando salir de este infierno en el que me metí con apenas 14 años. El recorrido de mi vida está lleno de dolor, sufrimiento, insatisfacción, decepción, auto destrucción y podría seguir y seguir.....

La peor parte me la he llevado Yo, pero en mi camino he arrollado a familia, parejas, amistades, trabajos, he hundido empresas y he acabado solo, bueno casi solo, siempre he tenido a mi lado al amor de mi vida, La cocaína. Ella nunca me ha fallado, siempre fiel, siempre dispuesta, sensual y complaciente.

Al principio, consumir drogas me precia genial, me aportaba ese “algo” que necesitaba para muchas cosas, relaciones, sociales, chicas, bailar, etc., obviamente mi carrera académica fue de mal en peor, empezaron la expulsiones de los colegios, los pequeños robos de dinero a mis padres y el cambio de personalidad, o la perdida de la misma mejor dicho.

Hacia los 19 años, fue el primero de muchos intentos de alejarme de las drogas, me fui a vivir una temporada a Inglaterra, impuesto por mi familia claro y evidentemente la cosa no resulto. Al cabo de unos cuantos años, destrozos laborales y fracasos sentimentales, Ah!!!! y muchísimo sufrimiento, tanto propio como de mi entorno, ingresé por primera vez en un centro de desintoxicación en Barcelona. Mi motivación para el cambio era prácticamente nula, por lo que ni hubo cambio de actitudes ni nada y el mismo día que salí recaí.
 La desolación familiar os la podéis imaginar, me volví a Valencia y durante años seguí tonteando con las drogas hasta que volví a caer en barrena.

El 25 de enero del 2000, mi madre falleció, esto supuso un golpe durísimo para toda la familia, pero para mí fue algo que no fui capaz de procesar, de hecho, creo que llore más al año de su marcha que hasta entonces. Poco a poco mi vida iba degenerando, aumentando los consumos y la soledad de los mismos.
Tras 4 ingresos más en diferentes centros, mi vida seguía sin rumbo, vivía por y para drogarme, nada ni nadie me importaba, pero tampoco era capaz de querer a nadie porque no me quería Yo.

Realmente empecé a quedarme solo, y cuando digo solo no es una forma de hablar. Mis amigos cansados de mentiras y decepciones, mi familia harta, saturada y con el firme propósito de olvidarme, y aun así, yo fiel a mi eterna compañera, la cocaína. Llegue a dormir en la calle, pero eso es solo una mera anécdota.

Poco a poco me fui dando cuenta de que estaba tocando fondo y sobre todo de que estaba empezando a perder la cabeza. Cuando creía que no podía caer más bajo, aun descubría que existía un fondo peor. No sé si por agotamiento mental, porque de algo habrían servido tantos ingresos o porque de verdad me di cuenta de que “no podía más”, empecé hacer todo aquello que sabia pero no había querido o podido, o ni querido ni podido. La cosa mejoro, pero el cambio no fue definitivo por lo que el resultado tampoco lo fue.

Aun necesité un último ingreso al que llegué completamente derrotado tanto física, mental y emocionalmente. Me empecé a dejar ayudar, reconocí y asumí que soy un enfermo para el resto de mis días, acepté mi condición de adicto, por lo que empecé a actuar en consecuencia.

Poco a poco y con mucho esfuerzo las cosas fueron poniéndose en su sitio, mi cabeza no fue a peor, lo que ya es mucho. Fui recuperando la confianza en mí mismo y la de los demás (muy lentamente).

A día de hoy, sigo siendo un adicto como hace 20 años, pero ya no renuncio a ello, estoy empezando a saber convivir con ello, a disfrutar de cosas que no apreciaba, a adquirir valores que no tenia, o tenia equivocados y a descubrir que la vida no es un camino de rosas pero como alguien dijo “vale la pena vivirla”. Ahora tengo proyectos, ganas de hacer cosas, capacidad para afrontar decepciones y si no la tengo, pido ayuda, en resumen, estoy aprendiendo a vivir.

La adicción no se cura, pero sus síntomas se pueden quedar estacionarios mientras no vuelvas a consumir. Mi vida no dista mucho de la de cualquier persona, ahora conozco mis limitaciones y no me peleo con ellas, y si “Yo” puedo hacerlo “TU” también.

Para llegar hasta aquí he contado con el encomiable trabajo y apoyo de grandes profesionales, si nombrase a alguien debería nombrarlos a todos, y no me quiero dejar a nadie, todos han sido una piedra de esta pared pero a mi “mami” se lo quiero agradecer especialmente, amigos que han dado por mi más de lo que quizás yo hubiese dado y una familia que lo ha hecho lo mejor que ha sabido.

Solo diré una cosa más, Di No a la Drogas porque nunca sabes si te va a tocar a ti y no vale la pena arriesgarse a sufrir tanto...

Enlace:https://www.facebook.com/Adicc2u


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